"Veremos, y yo desde el cielo, florecer nuestra humilde Congregación y llenos los puestos vacíos" M.M.

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Dios, Padre nuestro,
te damos gracias por los dones
con que te dignaste adornar
a la beata María de San José.
Concédenos imitarla
en la humilde aceptación de tu voluntad,
en el ardiente amor a Jesús Eucaristía
y en la entrega sin límites a los más desvalidos.
Dígnate otorgarnos su pronta canonización
y la gracia que por su intercesión te pedimos.
Por Jesucristo, tu Hijo,
que vive y reina contigo
por los siglos de los siglos.
Amén!






TRIDUO A LA BEATA MARÍA DE SAN JOSÉ

Oración inicial:

Oh Padre amorosísimo, que nos has dado a tu Hijo para el perdón de los pecados y para nuestra salvación, me arrepiento sinceramente de haberte ofendido; te pido perdón en nombre de tu divino Hijo y prometo firmemente no apartarme jamás de Ti. Recordando las virtudes de la Beata María de San José, quiero, como ella, vivir las exigencias del bautismo. Por su intercesión te ruego me concedas la gracia especial que te pido en este triduo. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Día primero:

La virtud de la caridad consiste en amar a Dios sobre todas las cosas por Él mismo y a nuestro prójimo como a nosotros mismos por amor de Dios.
La beata María practicaba esta virtud en grado heroico: todo lo que decía y hacía era por puro amor al Señor a quien no era capaz de disgustar en lo más mínimo: "No temo a nada, sino a desagradar a Dios". A medida que crecía su amor a Dios, crecía su caridad y dedicación al prójimo, sobretodo a los ancianos, enfermos y huérfanos. En ellos veía, amaba y servía a Jesucristo. Llevada por este amor fundó una congregación para la atención y cuidado de los mismos: "Los desechados de todos, son los nuestros; los que nadie quiere recibir, ésos son los nuestros".
Alcánzanos, beata María, la gracia de dedicar también nuestras vidas al amor de Dios en la caridad y servicio de nuestros prójimos, especialmente los más indigentes y marginados. (Pídase la gracia especial).

Padre Nuestro, avemaría y gloria.
Beata María de San José, ruega por nosotros.

Oración final:

Dios omnipotente y eterno que nos has dado en la Beata María de San José un modelo de amor a los huérfanos y ancianos abandonados, haz que siguiendo su ejemplo, reconozcamos en los pobres y marginados a tu Hijo Jesucristo y logremos servirle con el mismo amor con que ella les sirvió.
Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.

Oración inicial:

Oh Padre amorosísimo, que nos has dado a tu Hijo para el perdón de los pecados y para nuestra salvación, me arrepiento sinceramente de haberte ofendido; te pido perdón en nombre de tu divino Hijo y prometo firmemente no apartarme jamás de Ti. Recordando las virtudes de la Beata María de San José, quiero, como ella, vivir las exigencias del bautismo. Por su intercesión te ruego me concedas la gracia especial que te pido en este triduo.
Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Día segundo:

La vida espiritual de la Beata se caracteriza por un amor ilimitado a Cristo Eucaristía, vivido y practicado con espíritu de reparación e inmolación. "En la Eucaristía está mi tesoro y allí está mi corazón". De ella sacará fuerzas para su vida de entrega a los demás. Niña todavía, al recibir a Jesús en la primera comunión, consagra a Él su virginidad: quiere ser toda de Jesús ya que Jesús es todo para ella. La Misa y la comunión son la vida de su alma: "Prefiero todas las amarguras de la vida antes que pasar un día sin recibirte". Ante el tabernáculo pasaba horas y horas en íntimo coloquio con su esposo: "Quisiera detener el tiempo que con tanta rapidez pasa en la adorable presencia de mi amado". Haz que logremos, Beata María de san José, un amor ardentísimo a Jesús Eucaristía que anime y dé sentido a toda nuestra vida.
(Pídase la gracia especial).

Padre Nuestro, avemaría y gloria.
Beata María de San José, ruega por nosotros.

Oración final:

Dios omnipotente y eterno que nos has dado en la Beata María de San José un modelo de amor a los huérfanos y ancianos abandonados, haz que siguiendo su ejemplo, reconozcamos en los pobres y marginados a tu Hijo Jesucristo y logremos servirle con el mismo amor con que ella les sirvió.
Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.

Oración inicial:

Oh Padre amorosísimo, que nos has dado a tu Hijo para el perdón de los pecados y para nuestra salvación, me arrepiento sinceramente de haberte ofendido; te pido perdón en nombre de tu divino Hijo y prometo firmemente no apartarme jamás de Ti. Recordando las virtudes de la Beata María de San José, quiero, como ella, vivir las exigencias del bautismo. Por su intercesión te ruego me concedas la gracia especial que te pido en este triduo.
Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Día tercero:

Su vida de piedad, hecha de contemplación y de acción, estaba enriquecida por una tierna y filial devoción a la Madre celestial, ella era su modelo en el amor a Jesús y en el servicio del prójimo. En su profesión de votos escoge llamerse María, como ella, y quiere honrarla para siempre con la imitación de sus virtudes: "Tú sabes, Madre mía, quiero ser santa, pero santa de verdad". Así como interiormente llevaba juntos a Jesús y a María, así también exteriormente llevaba en sus manos, siempre que podía, un rosario y una imagen de la Virgen, y de su pecho pendía un crucifijo. "A María por la Eucaristía y a la Eucaristía por María", era su norma de piedad. En su anhelo de imitación repetía: "Quisiera vivir y morir cantando el Magníficat".
Oh Beata María, que nuestra devoción a la Madre de Dios y madre nuestra no consista sólo en palabras, sino en la imitación, como tú, de sus virtudes. (Pídase la gracia especial).

Padre Nuestro, avemaría y gloria.

Beata María de San José, ruega por nosotros.

Oración final:

Dios omnipotente y eterno que nos has dado en la Beata María de San José un modelo de amor a los huérfanos y ancianos abandonados, haz que siguiendo su ejemplo, reconozcamos en los pobres y marginados a tu Hijo Jesucristo y logremos servirle con el mismo amor con que ella les sirvió.
Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.






NOVENA A LA BEATA MARÍA DE SAN JOSÉ

Oración inicial:
Padre infinitamente misericordioso y providente, que derramas los dones de tu Espíritu sobre aquellos que te buscan con sincero corazón, te alabamos, te bendecimos, te adoramos y te ofrecemos esta novena a fin de que por intercesión de la beata María de san José nos concedas la gracia que te pedimos, si es para tu mayor gloria. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Consideración:
SU MAYOR FELICIDAD: SER HIJA DE DIOS:
Los dos sacramentos fundamentales de la espiritualidad de la beata María fueron el bautismo y la eucaristía; el primero que la convierte en hija de Dios y de la Iglesia, y el segundo, su amor más inefable y polarizante.
Sus notas espirituales de retiro desde 1900 se inician con un canto de gratitud al Señor por su consagración bautismal y hasta el final de su vida lo conmemorará cada año. Abundan sus expresiones de gozo y gratitud al Señor en cada aniversario, el 13 de octubre: "¡Qué felicidad! Ser hija de Dios por el bautismo y hermana de Jesucristo. Hoy como siempre (1925) hice mi renovación de las promesas (bautismales) y mi retiro". "¡Cuántas gracias recibidas desde entonces!"
Dios nos hace sus hijos mediante el bautismo y así entramos a formar parte de la gran familia de Dios. ¿Nosotros agradecemos a Dios este inmenso beneficio? ¿Renovamos sus promesas con frecuencia y tratamos de conservar la vida divina en nosotros, evitando el pecado, alimentándonos de la Palabra de Dios en la oración? ¿Sentimos a Dios como Padre y nos acercamos con frecuencia al sacramento de la reconciliación, es decir, a la confesión?

Oración final:
Te damos gracias, Señor, por el infinito amor con que nos amas, por tus constantes dones y gracias, especialmente por el don de la fe, el don de tu espíritu, el de la Eucaristía y el de tu Santísima Madre.

Jaculatoria: Madre María de san José, bendícenos y acompáñanos.

Oración inicial:
Padre infinitamente misericordioso y providente, que derramas los dones de tu Espíritu sobre aquellos que te buscan con sincero corazón, te alabamos, te bendecimos, te adoramos y te ofrecemos esta novena a fin de que por intercesión de la beata María de san José nos concedas la gracia que te pedimos, si es para tu mayor gloria. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Consideración:
ESPOSA DEL DIOS VIVO:
Ser esposa de Cristo fue el gran anhelo de Laura Alvarado desde sus tiernos años. Bajo la protección de la Santísima Virgen se consagró al Señor a sus 13 años de edad. El día de sus votos perpetuos, el 13 de setiembre de 1903, escribe: "¡Oh, día hermosos de mis votos perpetuos! ¡Oh, grandioso día en el cual me consagré para siempre a mi amado esposo! ¡Oh, Jesús, ya no tendré ante mí sino una cruz y una tumba; ya nada me separará del amado de mi alma; ya he hallado a Aquél que tanto anhelaba mi corazón; ya soy toda tuya y tú todo mío. ¡Oh, amor mío sacramentado! ¿De dónde a mí tanta dicha? Del inagotable raudal de ese vuestro corazón".
Vivió siempre como esposa fiel e instaba a sus hijas religiosas a servir a Dios como "esposas fidelísimas, no como mercenarias, porque las esposas sirven por amor". "De ese amor virginal, expresa Juan Pablo II, procede una fecundidad particular que contribuye al nacimiento y crecimiento de la vida divina en los corazones". Lo cual se realizó en su vida y continua realizándose a través del tiempo.

Oración final:
Te damos gracias, Señor, por el infinito amor con que nos amas, por tus constantes dones y gracias, especialmente por el don de la fe, el don de tu espíritu, el de la Eucaristía y el de tu Santísima Madre.

Jaculatoria: Madre María de san José, bendícenos y acompáñanos.

Oración inicial:
Padre infinitamente misericordioso y providente, que derramas los dones de tu Espíritu sobre aquellos que te buscan con sincero corazón, te alabamos, te bendecimos, te adoramos y te ofrecemos esta novena a fin de que por intercesión de la beata María de san José nos concedas la gracia que te pedimos, si es para tu mayor gloria. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Consideración:
SU MÁS GRANDE AMOR: LA EUCARISTÍA:
"Oh, amantísimo Esposo, oh dulce Jesús, podrá vivirse sin ti? ¿Podrá hallar el alma consuelo, sin tener la dulce unión, esa unión intima del alma con la adorable eucaristía? ¿Podrá permanecer sin derramar abundantes lágrimas por la ausencia de Aquél que es todo nuestro consuelo, que es todo nuestro alimento? No, mil veces no; sólo tú puedes satisfacer el hambre que me devora, la sed que me abrasa ... Sí, amado esposo, adorable hostia, misterio augusto, prisionero del amor, sólo tú ... (1906). "Sed tengo mi Dios de morir en tu amor. ¿Cómo pueden vivir sin recibirte las almas? ¿Dónde tienen fuerzas no alimentándose con tu cuerpo sacramentado que es la Vida? (1926). "Al estrecharte en mi miserable corazón durante la sagrada comunión, me ha parecido oírte: -Hija mía, yo soy el pequeño de Belén, el adolescente de Nazaret, el querido de Betania, el amor del Cenáculo, el triste de Getsemaní, la victima del calvario, la resurrección misma. Soy tu Dios - Oh, Jesús mío, cuán encantador eres!" (1943).
¿Creo fervientemente en Jesús Eucaristía, lo amo, lo visito, lo recibo?

Oración final:
Te damos gracias, Señor, por el infinito amor con que nos amas, por tus constantes dones y gracias, especialmente por el don de la fe, el don de tu espíritu, el de la Eucaristía y el de tu Santísima Madre.

Jaculatoria: Madre María de san José, bendícenos y acompáñanos.

Oración inicial:
Padre infinitamente misericordioso y providente, que derramas los dones de tu Espíritu sobre aquellos que te buscan con sincero corazón, te alabamos, te bendecimos, te adoramos y te ofrecemos esta novena a fin de que por intercesión de la beata María de san José nos concedas la gracia que te pedimos, si es para tu mayor gloria. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Consideración:
MUJER DE ORACIÓN:
Con su palabra y su ejemplo, Jesús nos enseña que orara es entrar por amor en comunión con la voluntad del Padre. En el transcurso de la prolongada existencia de la Madre María como cristiana, servidora de los pobres, fundadora y superiora general, bajo el embate del sufrimiento y de las pruebas, su oración fue purificando y elevando su espíritu, confiriéndole ese aire de serena majestad que la caracterizó y que se percibía como una irradiación de paz extraordinaria. La práctica de la oración constante prolongada en la actividad, en el trabajo, mantenía a la sierva de Dios unida a él siempre y en todo lugar y circunstancia, tanto que unánimemente los testigos leen en ella una dulce mirada y una paz exterior constante. En su humildad afirmaba:"Pido al divino Espíritu me enseñe a meditar como deseo, pero nada! Siempre como un asnito en la presencia del Amor de los amores". A este respecto, en el proceso sobre su vida y virtudes llevado en el Vaticano, uno de los teólogos afirma: "Es obvio que la sierva de Dios ... se ve y se sienta espiritualmente "pobre" en modo proporcional a las luces que la inundan de lo alto. Sin embargo, es una prueba de sus concretos progresos en la vía de la perfección".

Oración final:
Te damos gracias, Señor, por el infinito amor con que nos amas, por tus constantes dones y gracias, especialmente por el don de la fe, el don de tu espíritu, el de la Eucaristía y el de tu Santísima Madre.

Jaculatoria: Madre María de san José, bendícenos y acompáñanos.

Oración inicial:
Padre infinitamente misericordioso y providente, que derramas los dones de tu Espíritu sobre aquellos que te buscan con sincero corazón, te alabamos, te bendecimos, te adoramos y te ofrecemos esta novena a fin de que por intercesión de la beata María de san José nos concedas la gracia que te pedimos, si es para tu mayor gloria. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Consideración:
EL AMOR A LA CRUZ:
Fue una de sus características distintivas. "Si amara las cruces, escribía, como amo las de madera". Su espiritualidad se resume en esta frase:"Quiero que mi vida se deslice entre el calvario y el altar, la cruz y la eucaristía". ¡Cuántas veces habla de la cruz como único camino para ir al cielo, a esa patria amada y esperada! "Sólo Dios sabe cuánto sufro, pero no es sufrir lo que tiene mérito, sino el saber sufrir". ¿Su inspiración y su modelo? Su esposo crucificado. "El ardiente deseo de vivir una vida humilde y crucificada hace adelantar mucho en el camino de la perfección",; es decir, de la santidad; aseguraba, porque Jesús dice: "El que quiera seguirme, que tome su cruz cada día y me siga". La cruz es un paso para la glorificación. ¿Uno mis penas, dolores y enfermedades a las de Cristo?

Oración final:
Te damos gracias, Señor, por el infinito amor con que nos amas, por tus constantes dones y gracias, especialmente por el don de la fe, el don de tu espíritu, el de la Eucaristía y el de tu Santísima Madre.

Jaculatoria: Madre María de san José, bendícenos y acompáñanos.

Oración inicial:
Padre infinitamente misericordioso y providente, que derramas los dones de tu Espíritu sobre aquellos que te buscan con sincero corazón, te alabamos, te bendecimos, te adoramos y te ofrecemos esta novena a fin de que por intercesión de la beata María de san José nos concedas la gracia que te pedimos, si es para tu mayor gloria. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Consideración:
LA VIRTUD DE LA CONFIANZA:
Siempre que el hombre o la mujer experimenta la gloria de Dios, se da cuenta también de su pequeñez (Juan Pablo II). Mientras más pequeña se reconoce la Madre María, más segura está de dios, más confía en su divina providencia, en su amor infinito y misericordioso. Vive la deliciosa y reconfortante experiencia de quien se apoya en dios."Mientras más me niegas lo que te pido, más confío en ti". La confianza en dios, lejos de producir en ella una actitud pasiva, la impulsa a realizar no pocas veces con dolor y coraje, lo que previamente ha orado y asumido como voluntad de dios. De ahí que su talla espiritual corresponda a la "mujer fuerte" de la Biblia. "Dichosos los que confían en el Señor, son como árbol plantado junto a corrientes de agua fresca". (Salmo1)

Oración final:
Te damos gracias, Señor, por el infinito amor con que nos amas, por tus constantes dones y gracias, especialmente por el don de la fe, el don de tu espíritu, el de la Eucaristía y el de tu Santísima Madre.

Jaculatoria: Madre María de san José, bendícenos y acompáñanos.

Oración inicial:
Padre infinitamente misericordioso y providente, que derramas los dones de tu Espíritu sobre aquellos que te buscan con sincero corazón, te alabamos, te bendecimos, te adoramos y te ofrecemos esta novena a fin de que por intercesión de la beata María de san José nos concedas la gracia que te pedimos, si es para tu mayor gloria. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Consideración:
MUJER CONSAGRADA AL SERVICIO DE LOS MÁS POBRES:
Desde muy niña se ocupó y preocupó de los pobres, de los pequeños del reino de Jesús. "Lo que hiciereis con el último de mis hermanos, dice Jesús, conmigo lo hacéis" ( ) Y el día del juicio seremos juzgados en el amor: "Venid, benditos de mi Padre, porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, estuve desnudo y me vestisteis ..."
Todas estas obras de misericordia, las ejerció la Madre María, especialmente a través de la congregación religiosa creada en 1901, junto al Padre Vicente López Aveledo: las agustinas recoletas del Corazón de Jesús. Fundó y sostuvo alrededor de 38 casa benéficas para niños huérfanos, ancianos, enfermos mendigos; escuelas populares. "El reino de Dios no se construye con palabras, sino con hechos. Supo conjugar la contemplación con la acción apostólica y misionera, en misión de Iglesia.

Oración final:
Te damos gracias, Señor, por el infinito amor con que nos amas, por tus constantes dones y gracias, especialmente por el don de la fe, el don de tu espíritu, el de la Eucaristía y el de tu Santísima Madre.

Jaculatoria: Madre María de san José, bendícenos y acompáñanos.

Oración inicial:

Padre infinitamente misericordioso y providente, que derramas los dones de tu Espíritu sobre aquellos que te buscan con sincero corazón, te alabamos, te bendecimos, te adoramos y te ofrecemos esta novena a fin de que por intercesión de la beata María de san José nos concedas la gracia que te pedimos, si es para tu mayor gloria. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Consideración:
SU AMOR A LA IGLESIA:
"Quien ama a la iglesia, tiene el Espíritu Santo" dice san Agustín. La Madre María profesó especial amor a la Iglesia de Cristo, como su cuerpo místico.
Continuamente rendía gracias a Dios por ser hija de la Iglesia; de allí se derivaba su gran veneración y amor filial al Santo Padre, pastor universal y a todos los pastores; además, de su especialísima gratitud por su bautismo. En 1936 declara: "Soy hija de la iglesia y estoy dispuesta a dar mi vida por defenderla ... ¡Felices las almas que han dado su vida por la fe! Enriqueció a la Iglesia con l fundación de una congregación al servicio de los pobres, misión que estaba inserta en la evangelización y la catequesis. Prestó su ayuda a misioneros en el país y en lejanos continentes. Su más grande aporte a la Iglesia ha sido su propia santidad, por lo cual fue declarada beata ante el mundo católico por S.S. Juan Pablo II, quien la presentó como un modelo de amor a la Eucaristía, de caridad y de sencillez evangélica. "Encomiendo a esta gloriosa hija de la Iglesia -enfatizó- las grandes tareas de la nueva evangelización en Venezuela y en todo el continente latinoamericano". Y ella, obediente como siempre no ha cesado de ejercer en medio de su pueblo y de sus devotos esta misión encomendada de acercar las almas a Dios para que encuentren en él vida eterna.

Oración final:
Te damos gracias, Señor, por el infinito amor con que nos amas, por tus constantes dones y gracias, especialmente por el don de la fe, el don de tu espíritu, el de la Eucaristía y el de tu Santísima Madre.

Jaculatoria: Madre María de san José, bendícenos y acompáñanos.

Oración inicial:
Padre infinitamente misericordioso y providente, que derramas los dones de tu Espíritu sobre aquellos que te buscan con sincero corazón, te alabamos, te bendecimos, te adoramos y te ofrecemos esta novena a fin de que por intercesión de la beata María de san José nos concedas la gracia que te pedimos, si es para tu mayor gloria. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Consideración:
SU ENTRAÑABLE AMOR A LA SANTÍSIMA VIRGEN
¡Cuántas y qué hermosas frases dedica la madre maría en sus escritos a la Madre de Dios! Después de la eucaristía, la Santísima Virgen es su gran amos. Y ¿cómo no amarla si ella, Madre Incomparable, fue el primer tabernáculo donde estuvo el muy encantador y dulcísimo Jesús? Los hitos principales de su entrega a Dios desde muy niña están todos enmarcados en una festividad de la Virgen maría. En unión de ella y bajo su protección experimentó la invitación al amor esponsal con Jesús, fuente de tanta riqueza espiritual.
María es su dulce mediadora en cuyos brazos amorosos se refugia como la "pobre hijita que se ve favorecida con gracias sin número" "¿qué diré de mi incomparable Madre, la virgen Inmaculada? Mi lengua enmudece ante tantos beneficios". No se conformaba con amar y venerar a la Virgen María: quiere imitarla en su total entrega a Dios: "Hoy como siempre medité en tu humildad y demás virtudes que adornan tu virginal alma ... Te amo tanto! No sé cómo es este amor, pues el verdadero devoto tuyo tiene que imitarte, y yo ... estoy muy atrás". Junto a María vive su fidelidad de consagrada y su ansia de cielo, quisiera ser canto de gozo y gratitud, anhelo que expresa así: "Quisiera vivir y morir cantando el Magníficat".

Oración final:
Te damos gracias, Señor, por el infinito amor con que nos amas, por tus constantes dones y gracias, especialmente por el don de la fe, el don de tu espíritu, el de la Eucaristía y el de tu Santísima Madre.

Jaculatoria: Madre María de san José, bendícenos y acompáñanos.






LITURGIA EUCARÍSTICA PROPIA DE LA BEATA MARÍA DE SAN JOSÉ

Oración Colecta

Dios de poder y misericordia que hiciste que la Beata María de San José, virgen, te sirviera humildemente en los huérfanos y en los ancianos pobres, concédenos, por su intercesión y ejemplo, que, reconociendo a Cristo en nuestros hermanos abandonados, podamos servirles con amor. Por nuestro Señor Jesucristo... Amén.

Primera lectura. Is. 58, 6-11

Esto dice el Señor: El ayuno que yo quiero es éste: abrir las prisiones injustas, hacer saltar los cerrojos de los cepos, dejar libres a los oprimidos, romper todos los cepos; partir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo, vestir al que ves desnudo, y no cerrarte a tu propia carne.
Entonces romperá tu luz como la aurora, en seguida te brotará la carne sana; te abrirá camino la justicia, detrás irá la gloria del Señor. Entonces clamarás al señor y te responderá; gritarás y te dirá: Aquí estoy. Cuando destierres de ti la opresión, el gesto amenazador y la maledicencia, cunado partas tu pan con el hambriento y sacies el estómago del indigente, brillará tu luz en las tinieblas, tu oscuridad se volverá medio día. El Señor te dará reposo permanente, en el desierto saciará tu hambre, hará fuertes tus huesos, serás un huerto bien regado, un mananial de aguas cuya vena nunca engaña. Palabra de Dios...

Salmo Responsorial: Salmo 130,1.2.3.

L/ Guarda mi alma en la paz, junto a ti, Señor.
R/ Guarda mi alma en la paz, junto a ti, Señor.

    Señor, mi corazón no es ambicioso, ni mis ojos altaneros;
    no pretendo grandezas que superan mi capacidad.
    Sino que acallo y modero mis deseos,
    como un niño en brazos de su madre.

R/ Guarda mi alma en la paz, junto a ti, Señor.

    Espere Israel en el Señor,
    ahora y por siempre.

R/ Guarda mi alma en la paz, junto a ti, Señor.

Segunda lectura. 1 Jn 4, 7-16

Queridos hermanos: amémonos unos a otros, ya que el amor es de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor. En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene: en que Dios mandó al mundo a su Hijo único, para que vivamos por medio de Él.
En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó y nos envió a su Hijo, como propiciación por nuestros pecados. Queridos hermanos: si Dios nos amó de sta manera, también nosotros debemos amarnos unos a otros. A Dios nadie le ha visto nunca. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros y su amor ha llegado a nosotros en plenitud.
En esto conocemos que permanecemos en Él y Él en nosotros: en que nos ha dado de su Espíritu. Y nosotros hemos visto y damos testimonio de que el Padre envió a su Hijo para ser salvador del mundo. Quien confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él y él en Dios. Y nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en Él. Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él. Palabra de Dios...

Aleluya
¡Aleluya! Bendito seas, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has revelado los misterios del reino a la gente sencilla. (Mt 11, 25) ¡Aleluya!

Lectura del Santo Evangelio según San Juan (15, 9-17)

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud.
Este es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando. Yo no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer. No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido, y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto dure. De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre, os lo dé. Esto os mando: que os améis unos a otros. Palabra del Señor...

Oración de los fieles
Alegrémonos hermanos: Bendice al Altísimo en cada momento; rompe en acentos con cuantos le deben su aliento. A Dios honor, a tu Supremo Señor muestra tu agradecimiento, en la fiesta de la Beata María de San José, y presentemos a Dios nuestra oración:

1.- Por la santa Iglesia de Dios: por el Papa..., los Obispos y Sacerdotes, para que sean verdaderos pastores en la Iglesia de Dios. Roguemos al Señor...

2.- Por nuestros gobernantes, para que trabajen por la paz y para construir una Venezuela justa, edificada sobre el amor de Dios y no sobre el egoismo. Roguemos al Señor...

3.- Bendice, en particular, a las Hermanas Agustinas Recoletas del Corazón de Jesús para que, siendo fieles al carisma de su Fundadora, se multipliquen para el bien de la Iglesia y de la sociedad. Roguemos al Señor...

4.- Por los niños, los jóvenes y ancianos, especialmente por los más necesitados, con quienes el Señor se identificó, y a cuyo servicio se ordena peculiarmente la congregación, según la intención de la Beata María de San José. Roguemos al Señor...

5.- Por los religiosos y religiosas consagradas a diversos ministerios eclesiales: la catequesis, la enseñanza, la predicación, la atención a los pobres, a los enfermos; para que sean testigos cualificados de la fecundidad del Evangelio. Roguemos al Señor...

6.- Por esta asamblea reunida para celebrar la acción de gracias en la beatificación de María de San José, llamados a seguir a Cristo, viviendo según el Evangelio. para que el Espíritu Santo nos ilumine y nos impulse con la diversidad de dones. Roguemos al Señor...

ORACIÓN: Oh Dios, que donaste a la Beata María de San José un amor ardentísimo a Jesús, en la Eucaristía u le diste la gracia de verlo y servirlo en el p´rojimo, sobre todo en los niños, jóvenes, ancianos y enfermos; haz que, así como ella supo responder en su momento a las necesidades espirituales de la Iglesia y el país, hoy nosotros, como Iglesia sepamos dar un actualizado testimonio de santidad en el servicio de los pobres y en la construciión de una sociedad más justa y solidaria. Por jesucristo nuestro Señor. Amén

Oración sobre las ofrendas
Señor, por esta oblación que te presentamos en la memoria de la Beata María de San José, concédenos los bienes de la paz y la unidad. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén

Plegaria Eucarística III
Santo eres en verdad, Señor, y con razón te alaban todas tus criaturas, ya que por Jesucristo, tu Hijo, Señor nuestro, con la fuerza del espíritu santo, das vida y santificas todo, y congregas a tu pueblo sin cesar, para que ofrezca en tu honor un sacrificio sin mancha desde donde sale el sol hsta el ocaso.
Por eso, Señor, te suplicamos que santifiques por el mismo Espíritu estos dones que hemos separado para ti, de manera que sean cuerpo y + sangre de Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro, que nos mandó celebrar estos misterios.
Porque Él mismo, la noche en que iba a ser entregado, tomó pan, y dando gracias te bendijo, lo partió y lo dio a sus discípulos diciendo:

TOMAD Y COMED TODOS DE EL,
PORQUE ESTO ES MI CUERPO
QUE SERÁ ENTREGADO POR VOSOTROS.

Del mismo modo, acabada la cena, tomó el cáliz, dando gracias te bendijo, y lo pasó a sus discípulos dicciendo:
TOMAD Y BEBED TODOS DE ÉL,
PORQUE ESTE ES EL CÁLIZ DE DE MI SANGRE
SANGRE DE LA ALIANZA NUEVA Y ETERNA,
QUE SERÁ DERRAMADA POR VOSOTROS
Y POR TODOS LOS HOMBRES
PARA EL PERDÓN DE LOS PECADOS
HACED ESTO EN CONMEMORACIÓN MIA.

Este es el sacramento de nuestra fe.
R/ Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven Señor Jesús!

Así, pues, Padre, al celebrar ahora el memorial de la pasión salvadora de tu Hijo, de su admirable resurrección y ascención al cielo, mientras esperamos tu venida gloriosa, te ofrecemos, en esta acción de gracias, el sacrificio vivo y santo.
Dirige tu mirada sobre esta ofrenda de ti Iglesia y reconoce en ella la Víctima por cuya inmolación quisiste devolvernos tu amistad, para que, fortalecidos con el Cuerpo y Sangre de tu Hijo y llenos de su Espíritu Santo, formemos en Cristo un solo cuerpo y un solo Espíritu.
I. Que Él nos transforme en ofrenda permanente, para que gocemos de tu heredad junto con tus elegidos: con María, la Virgen Madre de Dios, los apóstoles y los mártires, nuestro Padre San Agustín, la Beata María de San José, y todos los santos, por cuya intercesión confiamos obtener siempre tu ayuda.
II. Te pedimos, Señor, que esta Víctima de reconciliación traiga la paz y la salvación al mundo entero. Confirma en la fe y en la caridad a tu Iglesia, peregrina en la tierra: al Papa N., a nuestro obispo N., al orden episcopal, al clero, y a todo el pueblo redimido por ti.
Atiende los deseos de esta familia que has congregado en tu presencia. Reúne en torno a ti, Padre misericordioso, a todos tus hijos dispersos por el mundo. A nuestros hermanos difuntos y a cuantos murieron en tu amistad recíbelos en tu reino, donde esperamos gozar todos juntos de la plenitud eterna de tu gloria, por Cristo, Señor nuestro, por quien concedes al mundo todos los bienes.

Antífona de comunión
El que quiera servirme, que me siga -dice el Señor-; y donde esté yo, allí también estará mi servidor. Jn 12,26

Postcomunión
Alimentados con estos sagrados misterios, te pedimos, Señor, nos ayudes a seguir los ejemplos de la Beata María de san José, que te rindió culto con devoción constante, y se entregó a tu pueblo en un continuo servicio de amor. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén




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BEATA MARÍA DE SAN JOSÉ
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MONS. LÓPEZ AVELEDO

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SERVICIOS

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